Habrá un mañana

Abrió los ojos, sus sábanas le cubrían todo el cuerpo retorcido. La habitación, helada. Pareciera que hubiera dejado la ventana abierta, con lo despistado que ha estado últimamente. Pero, en realidad, no, su ventana no cerraba del todo por defectos propios de la construcción. El invierno llegó y aunque estuviera bajo el calor de las mantas, su rostro recibía el frío y la neblina. Se … Continúa leyendo Habrá un mañana