Las horas se van más rápido que esa micro

No sé sinceramente qué le sucede a los días,
desde que entré a la universidad pareciera
que la vida se me va más de prisa,
o que la postrera sombra estuvo detenida
mientras mi niñez pasaba.

Pero ahora llego de las clases a mi casa,
aclaro que no directamente sino
tras una agotadora jornada
y es como si el peso del día,
la demoledora cruz de las materias
reprobadas hicieran que
en un instante el reloj marque: dos de la madrugada. Continúa leyendo “Las horas se van más rápido que esa micro”